diumenge, 26 de juliol de 2015

Breve introducción a Montessori

¿Qué tal todo, dragones?
Por aquí estamos entrando en la semana 33 y, por tanto, recta final del embarazo.
A petición popular, hoy dejaremos la crianza y la llegada del bebé a un lado, para hablar de educación. Sí, eso que muchos pasan por alto.

Antes de seguir y por si no se conoce todavía, soy educadora infantil. Es decir, en caso de estar trabajando, me encargaría de educar a niños entre 5 meses y 3 años. ¿Y por qué 5 meses? Fácil. Tenemos una patética baja maternal de 16 semanas... A partir de ahí, algunos padres dejan a sus retoños en casa de los abuelos o los llevan a la escuela infantil.
Una vez dicho esto, existen tres tipos de lugares donde llevar a los bebés: guardería, escuela infantil y centro infantil.
¿Diferencias? Guardería es ese lugar anacrónico, pero que sigue existiendo, donde se guardan niños. Las que yo he visto son, básicamente, parques de bolas con aulas y que cuestan un pastón (suelen estar en zonas residenciales)
La escuela infantil es pública. El centro infantil es privado. ¿Diferencias? Evidentemente, el precio. El currículum es el mismo impuesto por el Ministerio de Educación. Los libros con los que trabajan ya... rollos editoriales y de convenios.

Y ya que nos hemos puesto en situación, servidora, al igual que la mayoría de compañeros pertenecientes a la Educación, creo que tenemos muchas carencias en nuestro sistema. Pero muchas, muchas. Por eso, antes de entrar a estudiar el ciclo, ya me había preocupado de documentarme, de saber dónde me metía y, por supuesto, de conocer alternativas.

El método Montessori es una de ellas.

No os voy a dar una clase de Montessori y tampoco me voy a ir por los cerros. Primero porque sería demasiada información para un solo artículo y, segundo... porque no soy una experta en Montessori. Soy una apasionada que, cada día que pasa, descubre algo más bonito de esta forma de descubrir el mundo. Así que os voy a ir colocando enlaces de páginas y demás conforme vaya avanzando el artículo. Para empezar, ¿quién era Maria Montessori? ¿Ya lo habéis leído? Si no lo leéis, no seguimos, ¿eh? Al menos lee la fecha de nacimiento y defunción. ¿Ya? Sigamos pues.

El método Montessori no es nuevo. Nace a finales del siglo XIX y principios del XX y, al igual que otras metodologías que nacieron por la misma época, deja de centrarse en el maestro para hacerlo en el alumno. Empieza algo que, hasta la fecha, no se tenía en cuenta: el respeto al niño.

Parece una chorrada, pero fue toda una revolución. Por poner un ejemplo, los niños eran tratados como animales a los que había que educar a base de reglas... azotando manos.

El método Montessori podría resumirse en cuatro apartados:
  • La mente del niño y su capacidad de adquirir conocimientos
  • Los períodos sensibles
  • El ambiente preparado + materiales
  • El rol del adulto
El tema del ambiente preparado necesita una entrada para él solito. Así que, queda pendiente.
Los períodos sensibles son, sencillamente, la fracción por edades que se parece bastante a nuestro sistema (de 0 a 3, de 4 a 6...)
La mente del niño y su capacidad podría resumirse, someramente, en lo que he dicho más arriba: respeto.
El niño es un ser que bebe y aprende de todo lo que le rodea. No hay que meterle los conocimientos con calzador.

Es el rol del adulto donde, hoy, me detendré un poquito más. El rol del adulto, en Montessori, es observar, acompañar, respetar, mostrar. Parece algo obvio, pero pregúntale a un docente con 35 alumnos de 7 años, en plena primavera, si puede dedicarles sólo 5 minutos a cada uno, a explicarles con cariño y sin levantar la voz, cómo funciona, por ejemplo, una polea.
(No es necesario que un niño de 7 años conozca el funcionamiento de una polea, era por exagerar un poquito)
Se te va a reír en tu cara... o se va a poner a llorar.
Aún así, por suerte, en la escuela podemos aplicar algunas pinceladas Montessori (eso también lo dejo para otro día)

Llegados a este punto, os diré varias cosas:
  • Montessori vivió unos años en Barcelona y trabajó mucho lo que conocemos como «Escola d'estiu» (escuela de verano)
  • Hoy en día tenemos muchos centros Montessori en España. En Valencia, por ejemplo, está Valencia Montessori School. Donde, además, puedes sacarte tu capacitación como guía Montessori.
  • Aunque tu hijo vaya a una escuela infantil, puedes tener una casa Montessori. Abajo os dejo enlaces de blogs donde aplican el método en casa.
  • También existen los llamados Espacios familiares. En Madrid y Barcelona son algo normalizado... en el resto de la península... algo que roza lo mágico. En Valencia, a partir de septiembre, tendremos a Family Tree: Espacio familiar (además de tienda que vende productos para la crianza y la educación y donde se organizan diversos talleres para papis y churumbeles) donde Montessori será la base, el pilar y el límite -si existe- :)
  • Continuará...

Enlaces que os pueden ayudar:
Montessori en casa
Aprendiendo con Montessori
Guía Montessori

Ya sé que queríais una disertación de Montessori, pero, de verdad... es que no me cansaría de hablar del tema. Me pasaría horas y horas hablando de Montessori, de Waldorf, de Pikler, de la escuela libre, de la cooperativa... Y hay tantas y tantas cosas de las que hablar, que poner en práctica, que analizar; pero tenemos muchos días por delante para descubrir juntos.
Esta semana os dejaré un correo para que me escribáis con dudas, sugerencias e intercambio de información.
Y la semana que viene hablaremos de respeto. Eso que a algunos grupos de la sociedad se les olvida.

¡Feliz semana!

PS. Estoy terminando el artículo, lo voy a publicar un día antes por impaciente y ya estoy pensando en escribir mañana... Esto es, como decía mi tete gallego, cuestión de ejercicio. Una vez empiezas a escribir, ya no te paras.



dilluns, 13 de juliol de 2015

Las primeras cagadas

¡Llegó el lunes!

Hoy os hablaré de las primeras cagadas del embarazo.

Cuando descubres que estás embarazada no sólo eres consciente de los cambios que va a haber en tu cuerpo. Sino también en tu bolsillo.
Si, como yo, eres primeriza, prepárate para el consumismo. Un día abres tu cartera y ves que eres socia de Imaginarium, Prenatal y cualquier tienda de bebés que premie tu fidelidad (vamos, tus gastos)

Pero no sólo incrementan tus tarjetas de fidelidad, no. De pronto, un paseo por el centro comercial habitual se convierte en una aventura de coleccionistas: catálogos y más catálogos.
Y, por consiguiente, exceso de información. Un exceso que nos pasará factura.

Cuando una pareja es consciente de que van a ser padres, descubren que deben estudiar. Estudiar mucho. ¿Qué tipo de cochechito necesito? ¿Nos sirve de algo la cuna? ¿Qué es el colecho? ¿Podré reutilizar algo de mi hermano, mis primos...? ¿Qué diferencia hay entre minicuna y cuna? ¿Bañera? ¿Silla de auto? ¿Normativa europea EN 716-1?...
Y la duda que más reconcome: ¿Lo haremos bien?

Futuros papás, asumid una verdad: La vais a cagar.

La nuestra, bueno, la mía ha sido el cochecito de paseo (o carrito, o como lo quieran llamar)

Como pasé un primer trimestre horrible y luego me tuve que centrar en la organización de una boda, ni me lo pensé: «Compro el mismo que Paula».

Así que me fui directa a encargarlo: Inglesina trilogy.

La Inglesina es una buena elección (de las mejores)... pero no para nosotros.

La comercial me preguntó las razones de mi elección y, resumiendo, «porque lleva el huevito para el coche».

La verdad, es que he tenido muuuuuucha suerte con los comerciales que me han tocado. La chica me explicó que el huevito no era una buena opción. Que lo más seguro era una silla de auto. Antes, por descontado, me preguntó cuántos coches teníamos. De ese modo sí, el huevito para mí y la silla de auto para el papá. Pero como sólo tenemos un coche, la chica me dijo que era una tontería comprar el trilogy.

Ese día compramos la silla de auto -los niños SIEMPRE han de ir a CONTRAMARCHA hasta los 4 años- y el Inglesina y lo trajeron a casa y nos quedamos mirándolo durante horas.

«La hemos cagado», dije. «Bueno, la he cagado».

¿Para qué quería el huevito? No pueden ir más de dos horas. Van incómodos y con los pulmones comprimidos. 
¿Y el capazo? Ayer, sin ir más lejos vi a un bebé de tres meses, en su huevito, intentando incorporarse para ver mundo. ¿Os lo imagináis en el capazo? Yo no. Luego empecé a leer experiencias y el 99,9% concluían que lo habían usado una semana.
¿Y la silla? Si sólo la voy a usar hasta que el dragón pese 13 o 14 kilos... ¿Y luego? ¿Me compro una Maclaren como terminan haciendo todos?

Tras una noche sin dormir (ya me cuesta con el calor y el melón que llevo por tripa, imaginaos con líos en la cabeza) Me fui, otra vez, al centro comercial y dije que quería devolver la Inglesina.

El chico que me atendió no me puso ninguna pega, me comprendió perfectamente y tras exponerle lo que yo quería, me dijo: «Tú buscas esto».
Y me sacó el Baby Jogger City Lite:


Ligero, fácil de manejar, de plegado rápido y compacto; y sirve desde los 6 meses hasta, aproximadamente, que el niño pese 24 kilos. Vamos, hasta que me mande a paseo cuando coja el carro para pasear.

Ahora, os estaréis preguntando cómo voy a llevar al bebé hasta los 6 meses (para ir a ver a las abuelas, al pediatra, pasear...)


La respuesta es muy sencilla y no sé cómo no la vi antes -porque siempre he sido partidaria de ese tipo de transporte-: El porteo.

El porteo facilita la lactancia, ayuda en el desarrollo socio-afectivo y psicomotor, los bebés lloran menos, evita los temidos cólicos...

Ahora, sólo nos queda elegir el fular que más se adapte a nosotros, aunque el Ergobaby va ganando puntos.

Con esta elección hemos ahorrado dinero y espacio... porque, seamos sinceros, la de trastos que se acumulan con la llegada de un nuevo miembro a la familia.

¿Y vosotros? ¿Cuál ha sido vuestra primera cagada? ¿Habéis comprado ya el carrito? ¿Os gusta la idea del porteo? ¿Cuántos trastos os lleváis cuando salís de casa?

dilluns, 6 de juliol de 2015

No te angusties, lo harás bien


La entrada de este lunes sólo está en castellano. La semana que viene, volvemos al bilingüismo. 

De verdad, no te angusties. Lo harás bien. Tal vez te equivoques, tal vez no, pero lo harás con amor y sólo por eso, ya merece la pena.

Una de las primeras cosas de las que somos conscientes las madres
primerizas/embarazadas, es que todo el mundo tiene algo que decirte. Desde la vecina del quinto que te narra su parto con pelos y señales (señora, no necesito tanta información de su vida privada), como la que, sin conocerte, también te lo cuenta. Ejemplo: cuando me subí al autobús y la señora de al lado me dio consejos para las estrías.

Los comentarios se pueden dividir, según mi primera experiencia, en:
  • Hirientes
  • Cosas que TODO el mundo sabe
  • Cosas que TODO el mundo sabe, pero que TÚ NO QUIERES APLICAR

Y luego, también, podemos clasificarlos según las personas:
  • Familiares
  • Amigos
  • Conocidos
  • Desconocidos

Los comentarios hirientes son aquellos que, a veces, sin pretenderlo, te tocan la moral. Suelen ser comentarios que hacen las personas más cercanas y, a veces, más importantes: la familia.
No te queda otra que soportarlos con una sonrisa, al principio. Con enfado silencioso a mitad embarazo. Y como leona defendiendo su territorio hacia el tercer trimestre.
A veces, por desgracia, estos comentarios se alargan en la infinidad del tiempo. Tu hijo crece, le salen pelos en los huevos y tu suegra te sigue diciendo que le limpies el culo como ella hacía con su hijo.

Las anécdotas vividas, a lo largo de estos meses, podría contarlas por decenas. Pero, incluso, cuando no estaba embarazada y amigas mías sí, también tuve que vivir más de una.
Como cuando, en una cafetería de Barcelona, estando con Rocío, Isi y Max, la camarera se acercó y me dijo -era yo la que tenía al niño en brazos- que el aire le estaba dando al peque.
Estábamos a finales de junio y el "aire" era una suave brisa cálida que entraba por la ventana.

Por «suerte», no estamos solas. Todas, en algún momento, hemos recibido algún tipo de comentario, consejo o, a veces, incluso, intento de imposición: mi madre y el tacatá. Ya os contaré...

La semana pasada, en la clase de lactancia, una de mis compañeras estaba terriblemente agobiada. 
«Y si la niña llora, todo el mundo empieza a decirme que le cambie, que me la ponga en el pecho... me pongo nerviosa y la leche tarda en subirme».
La matrona la miró, nos miró a todas y dijo: «Los enviáis a hacer puñetas a todos».
Ha sido uno de los mejores consejos recibidos, la verdad.

Estas anécdotas son sólo un ejemplos de lo que vivimos, día a día, las madres primerizas. Pero no sólo son los comentarios/ejemplos. Es el tono que se usa. Algunos, incluso, rozando la burla por la decisión que has tomado.
A veces, me he quedado mirando al emisor y pensando que esa persona también fue primeriza. También tuvo que soportar comentarios y consejos e intuyo se sentiría acorralada, nerviosa,... Y me pregunto si ha olvidado esa sensación y debe ser, porque de otro modo, no haría lo mismo que han hecho con ella.

Está claro que por recibir un consejo no te están atacando. La mayoría lo hace "por tu bien".
Pero la mayoría debería tener en cuenta varias cosas: Hoy, no se educa como hace 20 o 30 años. Los padres primerizos tenemos muchas herramientas, mucha más información. 
Y, tal vez, lo más importante. Cada persona es un mundo. Tal vez, tú, papá experto y mamá experta tenéis más puntos. Dicen que los años dan experiencia. Pero, ¿te has planteado que tengo todo el derecho a criar y educar a mi hijo como yo haya decidido? ¿Te has planteado que, quizá, tú estás equivocado y no yo? No, ¿verdad?

Si eres primeriza, ya lo estás viviendo. Si te planteas ser mamá o estás buscando... prepárate. Esto sólo es el principio de una montaña rusa de emociones encontradas.
Si a ti también te pasa, acepta un consejo -valga la contradicción de esta entrada-. Sonríe. Sonríe y, si estás muy harta, di un bonito: «Gracias, lo tendré en cuenta». 
Porque lo harás bien. Porque si te tranquilizas y sigues tu instinto, lo harás bien. Que nadie te quite ese súper poder que nace en ti: el de madre (y padre, que los papás también tienen que aguantar chorradas)

PD. El consejo que mejor hemos recibido nosotros, nos lo dio la chica de la heladería. Nos dijo: «Cuando tenga 6 o 7 meses, que ya pueda quedarse con los abuelos, elegid una noche. Salid, cenad o id al cine. Pasead, dedicaos una noche de pareja. No os olvidéis que también tenéis que mantener viva vuestra pasión».
Ha sido el único consejo que no nos decía cómo criar/educar a nuestro dragón. Ha sido el único consejo que se preocupaba por nuestra salud de pareja. Gracias.