dilluns, 13 de juliol de 2015

Las primeras cagadas

¡Llegó el lunes!

Hoy os hablaré de las primeras cagadas del embarazo.

Cuando descubres que estás embarazada no sólo eres consciente de los cambios que va a haber en tu cuerpo. Sino también en tu bolsillo.
Si, como yo, eres primeriza, prepárate para el consumismo. Un día abres tu cartera y ves que eres socia de Imaginarium, Prenatal y cualquier tienda de bebés que premie tu fidelidad (vamos, tus gastos)

Pero no sólo incrementan tus tarjetas de fidelidad, no. De pronto, un paseo por el centro comercial habitual se convierte en una aventura de coleccionistas: catálogos y más catálogos.
Y, por consiguiente, exceso de información. Un exceso que nos pasará factura.

Cuando una pareja es consciente de que van a ser padres, descubren que deben estudiar. Estudiar mucho. ¿Qué tipo de cochechito necesito? ¿Nos sirve de algo la cuna? ¿Qué es el colecho? ¿Podré reutilizar algo de mi hermano, mis primos...? ¿Qué diferencia hay entre minicuna y cuna? ¿Bañera? ¿Silla de auto? ¿Normativa europea EN 716-1?...
Y la duda que más reconcome: ¿Lo haremos bien?

Futuros papás, asumid una verdad: La vais a cagar.

La nuestra, bueno, la mía ha sido el cochecito de paseo (o carrito, o como lo quieran llamar)

Como pasé un primer trimestre horrible y luego me tuve que centrar en la organización de una boda, ni me lo pensé: «Compro el mismo que Paula».

Así que me fui directa a encargarlo: Inglesina trilogy.

La Inglesina es una buena elección (de las mejores)... pero no para nosotros.

La comercial me preguntó las razones de mi elección y, resumiendo, «porque lleva el huevito para el coche».

La verdad, es que he tenido muuuuuucha suerte con los comerciales que me han tocado. La chica me explicó que el huevito no era una buena opción. Que lo más seguro era una silla de auto. Antes, por descontado, me preguntó cuántos coches teníamos. De ese modo sí, el huevito para mí y la silla de auto para el papá. Pero como sólo tenemos un coche, la chica me dijo que era una tontería comprar el trilogy.

Ese día compramos la silla de auto -los niños SIEMPRE han de ir a CONTRAMARCHA hasta los 4 años- y el Inglesina y lo trajeron a casa y nos quedamos mirándolo durante horas.

«La hemos cagado», dije. «Bueno, la he cagado».

¿Para qué quería el huevito? No pueden ir más de dos horas. Van incómodos y con los pulmones comprimidos. 
¿Y el capazo? Ayer, sin ir más lejos vi a un bebé de tres meses, en su huevito, intentando incorporarse para ver mundo. ¿Os lo imagináis en el capazo? Yo no. Luego empecé a leer experiencias y el 99,9% concluían que lo habían usado una semana.
¿Y la silla? Si sólo la voy a usar hasta que el dragón pese 13 o 14 kilos... ¿Y luego? ¿Me compro una Maclaren como terminan haciendo todos?

Tras una noche sin dormir (ya me cuesta con el calor y el melón que llevo por tripa, imaginaos con líos en la cabeza) Me fui, otra vez, al centro comercial y dije que quería devolver la Inglesina.

El chico que me atendió no me puso ninguna pega, me comprendió perfectamente y tras exponerle lo que yo quería, me dijo: «Tú buscas esto».
Y me sacó el Baby Jogger City Lite:


Ligero, fácil de manejar, de plegado rápido y compacto; y sirve desde los 6 meses hasta, aproximadamente, que el niño pese 24 kilos. Vamos, hasta que me mande a paseo cuando coja el carro para pasear.

Ahora, os estaréis preguntando cómo voy a llevar al bebé hasta los 6 meses (para ir a ver a las abuelas, al pediatra, pasear...)


La respuesta es muy sencilla y no sé cómo no la vi antes -porque siempre he sido partidaria de ese tipo de transporte-: El porteo.

El porteo facilita la lactancia, ayuda en el desarrollo socio-afectivo y psicomotor, los bebés lloran menos, evita los temidos cólicos...

Ahora, sólo nos queda elegir el fular que más se adapte a nosotros, aunque el Ergobaby va ganando puntos.

Con esta elección hemos ahorrado dinero y espacio... porque, seamos sinceros, la de trastos que se acumulan con la llegada de un nuevo miembro a la familia.

¿Y vosotros? ¿Cuál ha sido vuestra primera cagada? ¿Habéis comprado ya el carrito? ¿Os gusta la idea del porteo? ¿Cuántos trastos os lleváis cuando salís de casa?

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