dilluns, 6 de juliol de 2015

No te angusties, lo harás bien


La entrada de este lunes sólo está en castellano. La semana que viene, volvemos al bilingüismo. 

De verdad, no te angusties. Lo harás bien. Tal vez te equivoques, tal vez no, pero lo harás con amor y sólo por eso, ya merece la pena.

Una de las primeras cosas de las que somos conscientes las madres
primerizas/embarazadas, es que todo el mundo tiene algo que decirte. Desde la vecina del quinto que te narra su parto con pelos y señales (señora, no necesito tanta información de su vida privada), como la que, sin conocerte, también te lo cuenta. Ejemplo: cuando me subí al autobús y la señora de al lado me dio consejos para las estrías.

Los comentarios se pueden dividir, según mi primera experiencia, en:
  • Hirientes
  • Cosas que TODO el mundo sabe
  • Cosas que TODO el mundo sabe, pero que TÚ NO QUIERES APLICAR

Y luego, también, podemos clasificarlos según las personas:
  • Familiares
  • Amigos
  • Conocidos
  • Desconocidos

Los comentarios hirientes son aquellos que, a veces, sin pretenderlo, te tocan la moral. Suelen ser comentarios que hacen las personas más cercanas y, a veces, más importantes: la familia.
No te queda otra que soportarlos con una sonrisa, al principio. Con enfado silencioso a mitad embarazo. Y como leona defendiendo su territorio hacia el tercer trimestre.
A veces, por desgracia, estos comentarios se alargan en la infinidad del tiempo. Tu hijo crece, le salen pelos en los huevos y tu suegra te sigue diciendo que le limpies el culo como ella hacía con su hijo.

Las anécdotas vividas, a lo largo de estos meses, podría contarlas por decenas. Pero, incluso, cuando no estaba embarazada y amigas mías sí, también tuve que vivir más de una.
Como cuando, en una cafetería de Barcelona, estando con Rocío, Isi y Max, la camarera se acercó y me dijo -era yo la que tenía al niño en brazos- que el aire le estaba dando al peque.
Estábamos a finales de junio y el "aire" era una suave brisa cálida que entraba por la ventana.

Por «suerte», no estamos solas. Todas, en algún momento, hemos recibido algún tipo de comentario, consejo o, a veces, incluso, intento de imposición: mi madre y el tacatá. Ya os contaré...

La semana pasada, en la clase de lactancia, una de mis compañeras estaba terriblemente agobiada. 
«Y si la niña llora, todo el mundo empieza a decirme que le cambie, que me la ponga en el pecho... me pongo nerviosa y la leche tarda en subirme».
La matrona la miró, nos miró a todas y dijo: «Los enviáis a hacer puñetas a todos».
Ha sido uno de los mejores consejos recibidos, la verdad.

Estas anécdotas son sólo un ejemplos de lo que vivimos, día a día, las madres primerizas. Pero no sólo son los comentarios/ejemplos. Es el tono que se usa. Algunos, incluso, rozando la burla por la decisión que has tomado.
A veces, me he quedado mirando al emisor y pensando que esa persona también fue primeriza. También tuvo que soportar comentarios y consejos e intuyo se sentiría acorralada, nerviosa,... Y me pregunto si ha olvidado esa sensación y debe ser, porque de otro modo, no haría lo mismo que han hecho con ella.

Está claro que por recibir un consejo no te están atacando. La mayoría lo hace "por tu bien".
Pero la mayoría debería tener en cuenta varias cosas: Hoy, no se educa como hace 20 o 30 años. Los padres primerizos tenemos muchas herramientas, mucha más información. 
Y, tal vez, lo más importante. Cada persona es un mundo. Tal vez, tú, papá experto y mamá experta tenéis más puntos. Dicen que los años dan experiencia. Pero, ¿te has planteado que tengo todo el derecho a criar y educar a mi hijo como yo haya decidido? ¿Te has planteado que, quizá, tú estás equivocado y no yo? No, ¿verdad?

Si eres primeriza, ya lo estás viviendo. Si te planteas ser mamá o estás buscando... prepárate. Esto sólo es el principio de una montaña rusa de emociones encontradas.
Si a ti también te pasa, acepta un consejo -valga la contradicción de esta entrada-. Sonríe. Sonríe y, si estás muy harta, di un bonito: «Gracias, lo tendré en cuenta». 
Porque lo harás bien. Porque si te tranquilizas y sigues tu instinto, lo harás bien. Que nadie te quite ese súper poder que nace en ti: el de madre (y padre, que los papás también tienen que aguantar chorradas)

PD. El consejo que mejor hemos recibido nosotros, nos lo dio la chica de la heladería. Nos dijo: «Cuando tenga 6 o 7 meses, que ya pueda quedarse con los abuelos, elegid una noche. Salid, cenad o id al cine. Pasead, dedicaos una noche de pareja. No os olvidéis que también tenéis que mantener viva vuestra pasión».
Ha sido el único consejo que no nos decía cómo criar/educar a nuestro dragón. Ha sido el único consejo que se preocupaba por nuestra salud de pareja. Gracias.

1 comentari:

  1. jajajajajaja me encanta y yo fui madre hace 27 años jejejejeje me siento totalmente identificada, me uno al consejo de la heladera, a mi melo dio mi madrina, cuida a tu pareja, tus hijos se iran un dia y no querras encontrarte con un perfecto desconocido, despues de estos años te digo que ha funcionado.
    Besets tocaya y tranquila que lo importante ya lo tienes y es el amor incondicional por ese ser.

    ResponElimina