divendres, 28 d’agost de 2015

¿Tu peque empieza el cole?

Dragones,

Tengo pendientes muchos temas: doulas, segundo y tercer trimestre, la habitación del bebé, las cosas que necesitamos y, sobre todo, las que no... Muchos temas que, en mis casi 38 semanas, veo complicado poder tratarlos todos, pero lo intentaré ;)

Hoy, en cambio, quería hablaros de algo que ya tenemos a la vuelta de la esquina: La vuelta al cole.
Como sabéis, soy educadora, así que si vais a llevar a vuestro peque a la escuela infantil, os voy a dar unos consejitos (que no habéis pedido) para hacerle más llevadero el cambio de rutina.

¿Cuándo llevar al bebé al «cole»?
Voy a echarme piedras sobre el tejado (bueno, en realidad, no. No trabajo, así que...) Desde mi punto de vista, como futura mamá y activista empedernida en la lucha por una baja maternal digna; considero que, lo ideal, sería empezar a llevar a nuestros hijos a la escuela infantil a los 2 años.
Claro, eso es lo ideal, pero no vivimos en un mundo ideal. Si los padres trabajan, el papá vuelve al trabajo a los 15 días del nacimiento de su bebé (si tiene suerte, como sea autónomo...) La madre, si trabaja, tiene 16 semanas de baja (cada vez que lo escribo, me pongo enferma, de verdad) Luego, si vemos a los pitusos muy pequeños y tenemos unos padres jóvenes y vitales, pues podemos dejarlos con ellos.
Pero eso no siempre es posible.
Si no tenemos la opción de los abuelos, algún cuidador de confianza... pues a los padres no les queda otra que llevarlos a la Escuela Infantil (o centro)

Como no podemos tener al niño 2 años por ahí, lo ideal es llevarle a los 6 meses. Es el momento en que están más simpaticones, que «se van con todos» y su adaptación va a ser un paseo (tened en cuenta que todos los bebés no son iguales. Lo que es un paseo para unos, es un infierno para otros)

Si llegamos a los 8 meses... que el de arriba os pille confesados. Entramos en la crisis de los 8 meses (a veces, empieza a los 7) y muchos papás se sienten abrumados, perdidos.

Ellos no lo han elegido
No lo olvidéis. Los peques no han elegido ir a la escuela infantil. Vosotros, muchas veces, tampoco. Si habéis tenido suerte y habéis podido llevarle al año o a los dos, vuestro peque necesita que le ayudéis en ese cambio.

Para empezar, presentádselo con cuentos, juegos... Que lo vean desde un punto de vista positivo:
Podéis aprovechar sus juguetes o, si sois muy imaginativos, inventar una historia, dibujarla juntos...

Paso a paso. De nuevo, lo ideal sería elegir una EI que sea flexible. Que nos deje introducir a nuestro hijo poco a poco. Algunos estaréis pensando en el famoso «período de adaptación». Pues bien, pocos sitios lo hacen bien y muchas veces están tan saturados por la ratio, que ni aún haciéndolo bien... los peques se adaptan.
Hablad con la dirección y con el educador de vuestro hijo. Si podéis empezar en el curso anterior, mejor. Id a dar un paseo, saludadles desde fuera (si os dejan entrar ya, decidme dónde los lleváis) No hace falta que lo hagáis todos los días, pero si un par de veces a la semana. Que vuestro peque se acostumbre al edificio, al camino de ida y vuelta, a la cara de la persona que le va a educar.
(Este consejo lo podéis aplicar también al dentista, al peluquero...)

Si el peque ha "entendido" que va a ir a un sitio chulo, con gente adulta maja y ¡¡con niños!! Es hora de ayudarle a adaptarse.

El cambio de rutina. Cuando quede un mes para incorporarse al cole, es hora de cambiar las rutinas. Si tenéis que dejarlo a las 8 de la mañana y se levanta a las 9... Pues es hora de irse a la cama antes y levantarse antes, también.
Si vuestro peque ya quiere hacer cositas solo, es bueno que lo tengáis en cuenta. Su concepto de tiempo es muy slow (deberíamos aprender de ellos), si le cuesta dos horas ponerse las zapatillas... pues a levantarle antes. No caigáis en los famosos: «Date prisa», «vamos a llegar tarde» o «es que me haces perder los nervios».
Otro día hablamos de la autonomía.

Al principio, y si la escuela es flexible, ¿por qué llevarle todos los días? ¿O todas las horas? Seamos flexibles.

No salgáis corriendo. Lo he visto muchas veces. Los niños vienen nerviosos, los adultos vienen nerviosos; llegan, los dejan y salen corriendo. Resultado: Niños llorando a pleno pulmón, identificando la escuela como algo malo y al educador... el educador es el malo de la peli. Sentimiento de abandono, estrés...

Tomaos vuestro tiempo para despediros. Para decirles cuánto les queréis, que en un ratito volvéis, que lo van a pasar genial. Sed dulces y comprensivos y tened mucha paciencia.
La mayoría os dirán que no hagáis una despedida eterna y yo también, pero una cosa es hacer una despedida sin fin y otra, muy distinta, es «tirar» a vuestro hijo en brazos de la educadora y que ella tenga que hacer malabarismos porque el niño le patea, le muerde, se le intenta tirar al suelo llorando... y tiene a otros 20 niños correteando, llorando, haciéndose pis/caca... ¿Os lo imagináis? Yo lo he vivido.

Después de la escuela, dedicadles tiempo. No me vale el «estoy cansado». Vuestro hijo, también. Necesita mimos, cariño y un ratito con vosotros. Llevadle al parque, merendad algo diferente, que le guste. Que sepa que, cuando le dejáis en la escuela, no sólo volvéis, sino que los habéis echado de menos y que queréis pasar tiempo con ellos.

Relación padres-escuela
Por desgracia, nuestro país no está acostumbrado a que los padres se involucren en la escuela. En otros países, pedirse una hora o dos para hablar con los profesores es «lo normal». Aquí es de vagos e irresponsables. Todo depende de quién lo mire.
Siempre que podáis, participad en las actividades de la escuela (fiestas temáticas, charlas, talleres...)

Reunios una vez por trimestre con el educador tampoco viene mal. No sólo para recoger las "notas". Para saber de vuestro peque, para preocuparos por la persona que lo educa.
Algunos padres consideran que con hacer un regalo al final del ciclo vamos apañadas. De verdad, a mí la pulsera de Tous me la trae al pario. Que los padres se preocupen por sus hijos, me planteen dudas de educación/crecimiento... o se ofrezcan a realizar talleres y demás, es el mejor regalo.

Hay unas normas, por favor, seguidlas. Sí, os he dicho que la escuela debe ser flexible, pero todas las escuelas tienen unas normas (sobre todo de higiene y salud) que deberían seguirse.
A saber, no llevar al niño si éste presenta fiebre, una enfermedad contagiosa (como el sarampión), piojos...
Parece una chorrada, algo de sentido común, pero, creedme. He tenido casos de padres que me han traído a los pitusos con chute de apiretal o dalsy y, para colmo, los niños te lo dicen: «Me he tomado el jarabe rosa/naranja».
Y así, mil aventuras.

La vuelta al cole (o el empezar) puede ser algo divertido o un proceso traumático. Todo depende de vosotros. Empezar una adaptación en casa y hacerlo con respeto y cariño, os pueden facilitar (y mucho) este cambio en vuestra vida y en la de vuestro hijo.

Y si tenéis alguna duda, podéis preguntadme.

Otro día os hablaré de alternativas a la EI, como por ejemplo, las «madres de día».

Imagen: Sylvanian.

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