dijous, 3 de setembre de 2015

Comentarios que una embarazada no quiere escuchar

A unos días de que nazca mi dragón, los comentarios se han multiplicado. Algunos pensaréis que he tenido 9 meses para generar una barrera protectora que anulara estos «comentarios expertos», pero también es cierto que, en la fase final, la irritabilidad es latente. En cualquier momento puedo explotar y, para colmo, la matrona molona nos ha explicado que, durante el puerperio (aka post-parto) tenemos una bajada de hormonas que nos produce una profunda sensibilidad y tristeza. Relax. Sólo dura unos quince días.

Así que, futuras mamás (y papás) os voy a decir mi top 10 de los comentarios «no deseados». ¡Ojo! No consejos. Ese tema ya lo tratamos ;)

10. Uh, ahora la vida te va a cambiar: Este comentario es más viejo que el Sol. Llevan diciéndome que la vida me va a cambiar desde... ya no me acuerdo. Al parecer, nadie se ha planteado que, quizá, yo quisiera que cambiara. Quizá, papá-dragón y yo hemos hablado mucho. Quizá los dos teníamos una ilusión enorme por ser padres. Quizá, un día, dijimos: «Vamos a intentarlo» y quizá, ese momento ha llegado.
Al parecer, todos los que nos dicen esto no esperaban a sus hijos. Quizá, no querían que les cambiara la vida. Nosotros teníamos claro que queríamos ser uno más. Así que sí, la vida nos cambiará, pero quizá no tanto como creen.

9. Pero, ¿tú estás segura de querer hacer...?: Uno de nuestros consejos preferidos, nos lo dio la matrona molona: «Hablad, hablad mucho». Algo, al parecer, no tan normal como nosotros creemos. Las decisiones de crianza/educación las hemos tomados entre los dos: Portear, amamantar hasta que nos de la gana, usar pañales de tela, educar al dragón en casa hasta que la ley lo permita, introducir a Montessori (y otros) en nuestra vida diaria...
Todas estas decisiones son producto del diálogo, de noches en vela de risas y acuerdos, de querer lo mejor para nuestro hijo.
Cansa, y mucho, que pongan en duda tus decisiones. Cansa que te lo cuestionen mujeres que ya son madres (supongo que a ellas no les cuestionaron nada) y toca la moral (por no decir otra cosa) que te cuestionen las que NO son madres.

8. Prepárate para no dormir/Aprovecha para dormir: Este comentario va de la mano de «tu vida va a cambiar». A los «nuevos papás» que nos miran con pena y nos sueltan esta perla, ¿nadie les dijo que los niños no duermen más de 3 horas seguidas? ¿Nadie les dijo que lo raro es dormir más? Quizá sea por mi formación, pero vamos, sabemos que no vamos a dormir más de tres horas seguidas y eso no ha interferido en nuestra decisión de ser padres.
Algunos, usan este argumento a modo de «voy a convencerles para que no sean padres». Se siente, llegáis tarde.

7. ¡Que baja tienes la tripa ya! ¡Te toca en nada!: Señora, si fuese por baja tripa, habría tenido a mi dragón en el primer trimestre. Siempre he tenido la tripa baja. Lo único que ha aumentado es el volumen, la altura... sigue ahí. Mi hijo no me ha pateado las costillas, precisamente, porque está bajo. No me ha cortado la respiración, precisamente, porque está bajo. Así que no, no podemos decirle a todas las embarazadas que van a parir ya porque tienen la tripa baja.

6. ¿Seguro que no llevas gemelos?: Este eufemismo de «estás gorda» me hace mucha gracia. Cuando me lo dicen personas que me doblan (sin estar embarazadas)... ¿para qué responder? Pero, hagamos la suma: placenta, líquido amniótico, el niño en cuestión... más el útero expandido, membranas variadas y otros protectores.
550 gramos de placenta sin contar el cordón, un litro de líquido, un pituso de 3 kilos y pico... Pues no, no llevo gemelos. Llevo uno, gracias.
Luego, con la lactancia materna, iré perdiendo gramos y, quizá, con los meses me quedé fofa pero me pueda enfundar mis pantalones de la talla 40. Tú, ya no lo tengo tan claro, maja.

5. A ti, ¿cuándo te toca?: Me hacen esta pregunta TODOS los días. TODOS. Y antes de responder, añaden: «Sales de cuentas ya, ¿no?». ¡Joer! Saben más que los médicos. Pues no, no salgo de cuentas aún. Me queda una semana laaaaarga y si tú tienes ganas de ver a mi hijo (supongo que para compararlo con el tuyo), imagínate las ganas que tengo yo de conocer a mi hijo.

4. Se te han hinchado los pies/ Se te ha manchado la cara/ Se te ha hinchado los labios/ Estás fea/ Tienes cara de cansada: Al parecer, cuando se acerca la fecha, los que antes te veían radiante y guapa, ahora te ven horrible. La colección de perlas las recogí AYER en menos de un minuto. Mi cara fue de verdadero asombro. ¿De verdad estaban evaluando mis pies a las ocho de la tarde, después de estar todo el día de arriba a abajo, en verano, con 33 grados a la sombra? Juraría que a todos se nos hinchan los pies en esas condiciones. Embarazados o no. Por si acaso, he hecho una foto de mis pies a las 8a.m y esta tarde repetiré. Subiré las 7 diferencias.

3. Mi parto fue...: Mi matrona molona dice que «los comentarios de mercado» son lo peor para una primigesta. Todos los partos son rápidos e indoloros, maravillosos. Ayer, además, no me pude reprimir y solté, tres o cuatro veces, «ya, pero las cosas cambian. No es igual hace 3 años que ahora». La mayoría tienen hijos que rondan la veintena, pero me gusta hacer incapié en los 3 años porque los niños no duermen igual ahora que hace 3 o 4 o 5.

2. Tú di lo que quieras, que yo haré lo que me de la gana: ¿Perdón? Es MI hijo y lo educaré como mejor crea. Quizá me equivoque, quizá no. Cuando tú tengas a tu hijo, haces con él lo que te de la gana. Es más, algunos ya son padres. ¡Se siente! Ya tuviste tu oportunidad, ahora me toca a mí.

1. Vas a torturar a tu hijo: ¿Perdón? Querer viajar con él, querer educarle en el respeto, el cariño; querer que conozca otras opciones. Que viva sus sueños, que experimente, que sea libre... ¿es torturar a mi hijo? Que yo elija reducir el plástico en su vida (no sólo por él, sino por el planeta), que quiera estimularlo a base de besos y caricias, en vez de con juguetes ruidosos... ¿Es torturar a mi hijo? Como educadora, soy contraria a ciertas prácticas. Como madre, creo que ciertas prácticas no sólo son perjudiciales para mi hijo, sino para todos los niños. Y si no quiero juguetes con pilas el primer año de vida, merezco que se respete mi decisión, como yo he respetado las decisiones (y gustos) de otros.
Si no quiero que se fume donde esté él, si no quiero que la canguro de mi hijo sea la TV (sino que la TV sea un ratito familiar, viendo dibujos, riendo juntos), ¿voy a torturarle? No lo termino de entender, la verdad.

Podría seguir haciendo la lista de comentarios indeseados por una futura madre. Supongo que, en breve, escribiré los comentarios que no desea escuchar una madre primeriza. Supongo, y espero, que para entonces (y perdón por la expresión) me la sude bastante. Así que, queridas hormonas, sed buenas conmigo. Cread esa pantalla protectora a lo Sailor Moon que impida que ciertos comentarios lleguen a mis oídos.
Criticadme, ponedme a parir, juzgad mi estilo de crianza, mi forma de educar; pero, por favor, ¡¡¡No me lo contéis!!! Si os voy a seguir el rollo y luego voy a hacer lo que me de la gana.

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