dimarts, 10 de novembre de 2015

Mamá unicornio

Queridos dragones,

Os tengo abandonados. Mil disculpas, pero el pequeño dragón me necesita las 24 horas del día, los 7 días de la semana. A veces, tengo ratitos -como ahora-, pero nunca se sabe en qué momento se va a despertar pidiendo teta, brazo o, sencillamente, atención (más ahora que ya se ríe)

Pero bueno, aprovechemos el ratito. Hace ya algún tiempo que quería hablaros de lo que llamo «mamás unicornio». El término viene de cuando vi la película «Qué esperar cuando...», junto con el aumento de este tipo de madres en las redes sociales.

Primero, os explicaré el por qué de ese nombre. Todos sabemos que el unicornio es un animal mitológico, adorado durante siglos y que, aún hoy, suscita fascinación. Ese animal perfecto y hermoso, que sólo podían acariciar las almas puras.

Imagen de la película de animación «El último unicornio» inspirada en la novela homónima de Peter S. Beagle.

Pues bien, la «mamá unicornio» es esa mujer que, presente en todas las redes sociales, tiene cientos de seguidores y muestra, a través de sus fotos, las maravillas de la maternidad. Perdón, de SU maternidad.
Son madres que, sinceramente, envidio. Todo en su idílico instagram/facebook es perfecto: la habitación de su bebé (con muebles carísimos), los regalos que le han ido haciendo (de las marcas más exquisitas), su parto y su primer paseo. Son como un anuncio andante de la maternidad. No les duelen los puntos. De hecho, no les pusieron puntos.
Y lo más importante de todo: sus hijos son perfectos. Ni lloran, oigan.

Ahora hablemos con seriedad. No idealicéis la maternidad. Sí, es maravillosa. Pero lo es dentro de sus imperfecciones, de sus horas de desvelos, de esas cacas que llegan a la nuca de tu bebé y que terminan en tu flequillo (sin saber cómo). La maternidad es el momento más especial para una mujer, pero no la idealicéis. Porque si seguís a ese tipo de madres, os vais a frustrar.

Posiblemente, la habitación de vuestro bebé no sea carísima. Quizá sea de Ikea, pero, ¿no es la cosa más bonita que habéis montado jamás? O quizá sea como la del dragón: un mueble de aquí, otro de allá, otro reutilizado y, por supuesto, con el cambiador de Ikea ;)
Pero, para mí, tiene una habitación preciosa. Hasta tiene su zona Montessori.

Regalos hemos recibido los justos. Todos prácticos. Y la marca más exquisita ha sido Stokke (la trona evolutiva) En nuestra defensa diré dos cosas: Stokke piensa a largo plazo (te gastas un pastón, pero te dura mucho tiempo) y fue un regalo de mi madre.

En cuanto a mi parto, perfecto fue el momento en que me pusieron al dragón encima. Las otras once horas y cincuenta y nueve minutos fueron eternas y dolorosas, me pusieron cinco puntos y dos se me clavaban en el alma hasta que mi matrona decidió que se iban fuera (eso también dolió y mucho)

Así que futuras mamás, no idealicéis. Los bebés lloran y vuestra casa será un caos. Perdón, un CAOS. Pañales por todas partes, gasas, platos sin fregar, lavadoras que parecen el Everest... noches en vela, cólicos y, si dais LM, preparaos.

Por suerte, nuestro cuerpo nos da chutes de oxitocina (conocida como hormona del amor o de la felicidad) cada poco, para recordarnos que esa personita que ahora se ríe entre nuestros brazos es el mejor regalo de la vida. Eso, queridas amigas, sí que es imposible de idealizar. Porque eso sí que es cierto, vuestro hijo es lo mejor de vuestra vida.

Me despido con una frase que escuché hace muchos años: «Lo que no se alcanza se idealiza».
No todo es perfecto detrás de esa foto ;)